Liberalismo y Relaciones Internacionales

Diario de archivos febrero 20th, 2013

Buena parte de los problemas de déficit público que enfrena hoy España se fraguaron entre 2007 y 2009. Tras el pinchazo de la “burbuja” inmobiliaria, nuestro país pasó de registrar un superávit del 1,91% del PIB a un déficit del 11,19% del PIB. El vuelco presupuestario total asciende al 13,1%, cifra ciertamente alarmante.

En la siguiente tabla, elaborada por Jesús Fernández-Villaverde, se puede comprobar el enorme deterioro de las cuentas públicas generado durante estos años:

En 2009, el PIB de España era superior al billón de euros (más de 1.050.000 millones) por lo que estamos hablando de unos 10.000 millones de euros por cada punto de déficit. Esto equivale a un descuadre presupuestario que asciende a más de 130.000 millones de euros. Por aquel entonces, el gasto público superaba el 46% del PIB, es decir, más de 480.000 millones de euros manejados por las Administraciones Públicas. Así las cosas, si comparamos el déficit con el presupuesto estatal en vez de con el PIB, encontramos que el desfase era de casi el 30%.

Los datos de ingresos reflejan también el golpe que sufrieron las finanzas públicas tras el comienzo de la crisis. Entre 2007 y 2008, pinchada ya la “burbuja” inmobiliaria, el fisco vio caer sus ingresos anuales del 41,1% al 36,7% del PIB.  Esta caída del 4,4% no tiene comparación alguna en otros países de nuestro entorno.

La caída de los ingresos estatales, íntimamente ligada al “crack” inmobiliario, supuso 6,38 puntos porcentuales del PIB. Por otro lado, el aumento del gasto público experimentado entre 2007 y 2009 se tradujo en 6,7 puntos porcentuales del PIB. Esto significa que la mitad del déficit se explica por los menores ingresos y la otra mitad por el mayor gasto.

Según el cálculo de FEDEA, 9 puntos de este desajuste de 13,1 puntos fueron automáticos. Por ejemplo, si aumenta el desempleo, las prestaciones lo harán también. No obstante, 4,1 puntos del vuelco presupuestario obedecieron a un mayor gasto derivado de las decisiones políticas tomadas en este periodo de dos años.

¿Qué significa esto? Que el déficit final de 2009 habría sido del 7,1%, lo que viene siendo un 37% menos que el déficit del 11.19 % del PIB con el que se cerró dicho ejercicio. Por tanto, si se hubiesen evitado los aumentos del gasto no automáticos y si se hubiesen reducido los presupuestos públicos un 8%, España hubiese cumplido el objetivo de déficit del 3% exigido por la Eurozona.



Diego Sánchez de la Cruz es periodista especializado en Economía y Relaciones Internacionales y miembro del Instituto Juan de Mariana. Completó su licenciatura en la Universidad Antonio de Nebrija (Madrid) y la Universidad de San Diego (EEUU), y es Máster en Relaciones Internacionales por el Instituto de Empresa (IE). También ha completado estudios de Postgrado en la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) y la George Washington University. Las opiniones reflejadas en este blog son personales.




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