Liberalismo y Relaciones Internacionales

Diario de archivos abril 18th, 2012

Tras ser ocupada por las tropas de la URSS en 1921, Georgia se convirtió en uno de los muchos países satélite del bloque comunista. A finales de los años 80, tras décadas de miseria y opresión, el país empezó a ver la luz. El cambio comenzó en 1989, con una serie de manifestaciones pacíficas que la URSS aplastó por vía de la fuerza un trágico 9 de abril.

La llama de la libertad no se apagó, y un año después Georgia acabó celebrando unas elecciones abiertas en las que el Partido Comunista sucumbió de forma humillante ante las fuerzas de la oposición. Georgia consiguió su independencia en 1991, aunque el país siguió padeciendo una inestabilidad casi crónica.

Llegado 2003, el Presidente Eduard Shevardnadze intentó aferrarse al poder recurriendo al fraude electoral. Sin embargo, la gran mayoría de los georgianos decidió defender la libertad en las calles, convocando masivas movilizaciones pacíficas por todo el país. Aquel episodio, conocido como la “Revolución de las Rosas”, preparó el camino para la llegada al poder de Mijail Saakashvili, un hombre educado en las mejores universidades de EEUU (que, por cierto, habla español y se confiesa admirador Julio Iglesias).

Desde aquel cambio de rumbo, Georgia se ha convertido en un firme aliado de los países occidentales. Sus vínculos con la Unión Europea, con la OTAN y con EEUU son cada vez más fuertes, y se vieron ampliamente reforzados tras el enfrentamiento armado con Rusia en 2008.

Sin embargo, si por algo se está hablando de Georgia en el resto del mundo es por el éxito de su revolución liberal. Según un informe del Banco Mundial publicado en 2009, “las reformas impulsadas tras la “Revolución de las Rosas” han tenido un progreso único tanto en su velocidad como en su grado de profundidad e innovación. Estos cambios han mejorado notablemente el entorno institucional, sentando las bases para un crecimiento económico sostenido”. Vale la pena, por lo tanto, adentrarse en las reformas que ha impulsado Georgia desde 2003.

En el ámbito educativo, se ha descentralizado el gobierno de las escuelas, promoviendo la reducción del gasto y mejorando la calidad del sistema. Cabe señalar que está aplicando diferentes cambios normativos para facilitar la libre elección de centro educativo con un sistema similar al “cheque escolar” propuesto por liberales como Milton Friedman. A nivel nacional, los informes de la ONU destacan la “transparencia” y la “exigencia” imperante en el sector educativo.

La sanidad también ha experimentado grandes reformas movidas por el ánimo de acercar el sistema a la gestión privada. Un ejemplo: en las áreas rurales del país, el Estado confía la gestión de la sanidad a profesionales que trabajan de forma independiente. Los informes del Banco Mundial indican que dicho enfoque ha triunfado, y los indicadores de salud muestran continuas mejoras. La cobertura sanitaria se ha multiplicado por 40 desde 2006, y su alcance va camino de la universalidad.

La mejora de la economía georgiana ha permitido que se reduzcan las emisiones de CO2. La vieja economía soviética está siendo enterrada poco a poco por un modelo en el que la eficiencia del mercado se abre paso día tras día. Así, Georgia ha reducido a la mitad sus emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera solamente en el último lustro. Como siempre hay quienes intentan asociar capitalismo y contaminación, no está mal tener en cuenta estos datos…

En el ámbito de las libertades civiles, un punto que merece la pena analizar son las leyes de libertad de expresión aprobadas en 2004. Ya no existen las “leyes de libelo”, no cabe exigir responsabilidad personal a periodistas ni editores, no se considera delito revelar secretos de Estado, los informadores pueden negarse a revelar fuentes confidenciales sin sufrir ninguna consecuencia legal… Vale la pena señalar, eso sí, que el gobierno georgiano ha tenido sus más y sus menos con algunas emisoras de televisión, por lo que el progreso en este campo aún es relativo.

Vale la pena subrayar, además, que la nueva Constitución del país ha reducido notablemente el poder del Ejecutivo, al tiempo que ha continuado la descentralización a nivel municipal. La nueva Carta Magna también ha servido para consolidar un parlamento más fuerte y una ley electoral más accesible. También las elecciones se han convertido en un ejemplo de transparencia, en línea con un continuo esfuerzo para reducir la corrupción que ha sido destacado por decenas de organizaciones especializadas, entre las que destaca Transparencia Internacional.

La seguridad también ha sido una importante asignatura para el gobierno de Saakashvili. La policía, antaño corrupta y violenta en línea con la tradición de la represión soviética, es hoy una de las más fiables del mundo, tal y como reflejan las encuestas nacionales y los informes internacionales. De hecho, la policía georgiana tiene más credibilidad que la francesa, británica…

También la Justicia ha experimentado grandes mejoras. La percepción de corrupción ya ha caído por debajo de los niveles registrados en Italia, España o Polonia, alcanzando el nivel de países como Alemania. Todos estos cambios han sido el resultado de una agresiva estrategia de lucha contra la corrupción que ya se estudia como un ejemplo mundial.

Esta gran batería de reformas liberales también incluye una agresiva reducción de la burocracia, que ha pasado del inútil paradigma soviético a un modelo caracterizado por la eficiencia y la simplicidad. Este punto es fundamental para entender las reformas económicas que ha aplicado el país, aplaudidas por el Banco Mundial como las más profundas de la última década.

Antes de la “Revolución de las Rosas”, Georgia ocupaba el puesto 112º en el índice de facilidad para hacer negocios. Hoy el país ya ocupa el número 16, y su clasificación no para de mejorar año tras año. Entre 2004 y 2008, el crecimiento alcanzó una media del 10%, y en 2010 se mantuvo en niveles cercanos al 6,5%. Vale la pena analizar algunos de los puntos que han abordado estas reformas:

- Se ha reducido un 70% el número de trámites exigidos a los negocios, eliminado el 90% de los procesos requeridos para abrir una compañía. Además, se han simplificado las relaciones con la Administración, creando una “ventanilla única” para facilitar las cosas al sector privado.

- Se han privatizado más de 4,000 entes públicos, eliminando también las subvenciones entregadas a todo tipo de sectores antes de la “Revolución de las Rosas”.

- Se han aprobado diversos Tratados de Libre Comercio, permitiendo triplicar las exportaciones entre 2003 y 2010.

- Se ha flexibilizado el mercado laboral para reducir la intervención estatal en las relaciones entre empleados y empleadores.

- Se ha creado un sistema tributario tremendamente atractivo para empresarios e inversores. Georgia es ya el cuarto país del mundo en el que menos impuestos se pagan. El impuesto de la renta tendrá una tasa única del 15% en 2013, igualándose al Impuesto de Sociedades. El IVA cotiza al 18%, y no existe gravamen alguno a dividendos, ganancias de capital, patrimonio, sucesiones… Al hilo de las enseñanzas de Arthur Laffer, las rebajas de impuestos han permitido, además, que el Estado acabe recaudando más.

- Se han aprobado reformas constitucionales que limitarán el gasto público para situarlo en el 30% del PIB. Por su parte, el déficit no podrá exceder el 3% y la deuda pública deberá mantenerse por debajo del 60%. Además, se exigirá un referéndum para aprobar cualquier subida de impuestos.

Las continuas mejoras en las infraestructuras del país y el creciente desarrollo del sector turístico invitan a pensar que el futuro de Georgia será aún mejor. La popularidad del Ejecutivo ronda el 70%, y el gobierno de Saakashvili parece dispuesto a seguir promoviendo un cambio de paradigma que, como destacó el semanario británico The Economist, ya ha sido abrazado por la gran mayoría de habitantes del país. Hablamos, pues, de una revolución liberal en un país que, en apenas veinte años, ha pasado de sufrir el yugo del comunismo soviético a abrazar la sociedad abierta, pasaporte claro a la prosperidad y el bienestar.

No dejen de leer el artículo “Libertad en cuatro folios“, firmado por Manuel Llamas y referente al mismo tema. Recuerde que la conversación sigue en Twitter: #LET (Liberales en Twitter).



Diego Sánchez de la Cruz es periodista especializado en Economía y Relaciones Internacionales y miembro del Instituto Juan de Mariana. Completó su licenciatura en la Universidad Antonio de Nebrija (Madrid) y la Universidad de San Diego (EEUU), y es Máster en Relaciones Internacionales por el Instituto de Empresa (IE). También ha completado estudios de Postgrado en la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) y la George Washington University. Las opiniones reflejadas en este blog son personales.




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