Liberalismo y Relaciones Internacionales

The Economist ha publicado un extenso reportaje sobre el futuro de Cuba centrado en lo que el semanario británico ha llamado la “inevitable llegada del capitalismo a la isla”. Siguiendo esta tesis, el argumento es claro: la ruina social y económica causada por años de comunismo ha llevado a Cuba a un punto de no retorno, por lo que se espera un lento y tortuoso giro hacia el mercado, por mucho que le pese a las élites del castrismo.

Hoy en día, dos décadas después de la caída del Muro de Berlín, la dictadura está más aislada que nunca por méritos propios. Desde la instauración del régimen, decenas de miles de personas han escapado de Cuba buscando una vida mejor, perdiendo la vida en muchos casos. Además, miles de cubanos han sido perseguidos, encarcelados, maltratados y asesinados por la dictadura. En el ámbito económico, el empobrecimiento es tal que la producción de azúcar es una fracción de lo que era hace medio siglo.

Que la dictadura castrista es un gran fracaso histórico ya no lo discute (casi) nadie. Es revelador, eso sí, que los propios dirigentes cubanos, incluyendo al mismo Raúl Castro, han acabado admitiendo públicamente que la situación se ha vuelto insostenible. “O rectificamos o nos hundimos”, afirmó el hermano de Fidel a finales de 2010, dejando clara la realidad del país. Eso sí: de la retórica supuestamente aperturista del régimen se intuye que el objetivo jamás será cambiar el sistema, sino reformarlo parcialmente o maquillarlo lo suficiente para que siga en pie de uno u otro modo.

La situación resulta vagamente familiar. En los 90, la crisis económica que atravesó Cuba tras el derrumbe de la URSS ya demostró el fracaso de la planificación. Entonces, los Castro no tuvieron más alternativa que rendirse ante el odiado capitalismo y abrir ciertos sectores a la gestión privada, como fue el caso del turismo. Sin embargo, la llegada al poder de Chávez y los petrodólares llegados desde Venezuela frenaron esta tímida tendencia y permitieron un recrudecimiento que también se tradujo en una mayor represión política, como pudimos ver en la primavera negra de 2003.

¿Tendría futuro un modelo mínimamente liberal en la isla? Cuba tiene buenos ejemplos de progreso muy cerca. No hablo solamente del éxito económico, social y político de los emigrantes cubanos en Miami, sino también de la creciente prosperidad de otros países de la región como Costa Rica o Panamá. Además, la envidiable trayectoria de diversos “paraísos fiscales” del Caribe confirma que no hay ninguna razón por la que Cuba no pueda convertirse en una pequeña potencia si abraza un sistema más abierto.

El problema es, eso sí, que la llegada de un modelo así a la isla no implica, ni mucho menos, el éxito a corto ni a medio plazo. Al fin y al cabo, varias generaciones de cubanos no han conocido ninguna alternativa al comunismo, por lo que será necesario un lento trabajo de educación, adaptación y asimilación para el que también es fundamental conseguir una normalización en aspectos como la propiedad o la inversión. Así las cosas, es evidente que una economía tan trastornada y distorsionada como la cubana no podrá salir de su estado actual de la noche a la mañana. La prohibición de la publicidad es una buena muestra de que habrá mucho camino por recorrer, aunque el ejemplo más dramático es un ridículo sistema de precios oficiales que, en algunos casos, llega a mantener los niveles de los años 50.

Dicho esto, también es justo afirmar que, al igual que ocurrió en la Unión Soviética, el tránsito al mercado no comenzará desde la nada. Aunque el régimen haga lo imposible por evitarlo, existe un “capitalismo informal” en la isla desde hace mucho tiempo. Cierto es que el trabajo “por cuenta propia” está sujeto a las actividades permitidas por la dictadura, pero en la actualidad hay casi 300,000 cubanos esperando nuevas licencias para abrir negocios de todo tipo. Si a ellos les unimos los miles de personas que desarrollan actividades económicas no permitidas oficialmente, es evidente que existe una pequeña base desde la que empezar a trabajar.

Que el sector privado va a seguir creciendo lo confirma incluso la dictadura. El mejor ejemplo lo tuvimos cuando Raúl Castro anunció el despido de casi un millón de funcionarios a lo largo del próximo lustro. De cumplirse este anuncio, que de nuevo demuestra la ruina económica que atraviesa el régimen, el empleo privado ya supondría el 35% de la fuerza laboral de la isla. ¿Y qué buscan los cubanos que, por una y otra razón, acaban moviéndose en el pequeño, asfixiado y limitado sector privado de la isla? Pues salir de la miseria y mejorar su nivel de vida, un fin que hasta los Hermanos Castro podrían suscribir de principio a fin si nos atenemos a su incalculable fortuna personal…

Un proyecto curioso sobre este tema es la “zona especial de desarrollo” que se ha habilitado en Mariel. Este puerto, del que partieron miles de cubanos en el gran éxodo de 1980, se prepara ahora para intentar convertirse en uno de los más activos de la región. Un experimento así recuerda a las primeras fases de la apertura económica china, habilitada también por la vía de las “zonas económicas especiales” que muchos países han emulado para empezar el tránsito hacia un modelo más cercano al mercado.

El caso chino puede ser atractivo para los Castro porque, abrazando fórmulas de la economía capitalista pero renunciando a la democracia liberal, las autoridades chinas han conseguido “salvar” el régimen y evitar el colapso. Esta ruta no es, ni mucho menos, la más deseable, pero tiene un especial encanto para cualquier régimen que busca perpetuarse en el poder. Al mismo tiempo, y aunque seguiría en pie el problema de la falta de libertades personales muy importantes, un paso así puede aliviar parte de la miseria causada por la planificación económica.

Si Cuba emulase a China con las “zonas especiales de desarrollo”, el siguiente punto podría ser la privatización y reorganización de un gigantesco sector público quebrado por la ineficiencia de sus más de 3,500 entes. Sin embargo, esta posible apertura económica cubana entra en contraste con el tipo de organizaciones que están siendo invitadas a actuar en dichos proyectos. Hablamos, en su mayor parte, de entes controlados directa o indirectamente por gobiernos amigos como el brasileño, por lo que no estamos, en absoluto, ante una verdadera oportunidad de traer la dinámica de la empresa privada y el mercado a la isla.

¿Qué podría acelerar este proyecto y obligar a hacerlo más profundo y serio? El aumento de la desigualdad. El coeficiente que mide este indicador ha saltado del 0.24 en los años 80 al 0.53 en la actualidad. Esto debería hacer reflexionar a quienes defienden continuamente la “reducción de la desigualdad de ingresos” como eje de sus recomendaciones políticas: si hasta la Cuba castrista ha vivido un aumento así, quizá algo está fallando en la lógica y las prioridades del pensamiento económico izquierdista.

También EEUU podría ayudar a acelerar el cambio en la isla. Eliminar las restricciones comerciales impuestas a Cuba serviría para callar a muchos críticos del “bloqueo” que, curiosamente, suelen ser partidarios del proteccionismo cuando se trata de otros países. Sea como sea, la verdadera ventaja de eliminar estas restricciones sería desarmar más aún el discurso oficial de la dictadura. Otro gesto que podría hacer EEUU es cerrar de una vez la prisión de Guantánamo y abrir en dicha fracción de la isla cubana una zona de plena libertad económica y personal que sirva de espejo para los cubanos que quieran salir adelante.

Algunos partidarios de la dictadura negarán la necesidad de cualquier cambio argumentando que la sanidad en la isla ha conseguido alcanzar un nivel más que decente. El problema de ese argumento es que, en realidad, la sanidad de la isla ya era mejor que la del resto de la región antes de la llegada de los Castro. Antes de la “revolución”, Cuba ya tenía una esperanza de vida cercana a la de los EEUU, y de hecho tenía más doctores por habitantes que Francia, Gran Bretaña… Hablamos, por lo tanto, de un argumento que, incluso si lo diésemos por válido, no sería atribuible a los Castro. Además, y por desgracia para los cubanos, hay muchas informaciones que apuntan a un grave y progresivo deterioro en la sanidad cubana, el último clavo ardiente al que aún se aferran los pocos que mantienen su apoyo a la dictadura contra toda evidencia.

Esta semana, la visita del Papa ha acaparado los titulares informativos, aunque no creo que este acontecimiento tenga grandes consecuencias para el futuro de la isla. Por el contrario, sí confío en que vale la pena seguir con mucha atención los lentos avances que la sociedad cubana va consiguiendo en el ámbito económico, ya que esta puede llegar a ser la semilla de un cambio a mejor.

Hasta aquí mi diagnóstico sobre algunas posibles oportunidades para acelerar el cambio en Cuba. Esperemos que algunas de ellas se hagan realidad y no se queden en pequeñas ventanas al progreso que acaban cerrándose. La experiencia demuestra que la dictadura sabe mantener el poder contra viento y marea, y su resistencia a los cambios que de verdad necesita la isla será difícil de esquivar. Ojalá los cubanos puedan ir más allá esta vez y pronto podamos visitar una Cuba libre de tiranía y repleta de libertad, progreso y oportunidad.

La conversación sigue en Twitter: #LET (Liberales en Twitter), #CubaLibre.


9 Comments

  1. LIBLU's Gravatar LIBLU
    29 marzo, 2012 at 9:18 | Permalink

    Nuevamente excelente artículo! Estoy totalmente de acuerdo en que la isla ya no puede subsistir a base de un socialismo retrógrado. Leí que uno de los Castro decía que sí habrán cambios económicos pero que políticos jamás. Claro, así pueden ellos quedarse todos los años que quieran y han querido, y luego seguramente se quedará un hijo o un allegado… Aunque las cosas caerán por su propio peso. Cuando adoptan medidas económicas más aperturistas están confirmando que el capitalismo es mejor y lo siguiente estará por llegar. La libertad es inherente al ser humano y no hay propaganda que valga para hacer creer a millones de personas que es mejor estar bajo el yugo socialista.

  2. Marqués's Gravatar Marqués
    29 marzo, 2012 at 12:49 | Permalink

    Buena pregunta. El régimen de Castro ha demostrado una capacidad de resistencia al cambio inusitadamente férrea.
    En mi opinión, Cuba tiene un grandísimo potencial económico, que solo está esperando a que desaparezca la actual dictadura comunista para aflorar. A parte de su privilegiada situación geográfica, su clima, etc… posee uno de los factores clave para lograr un rápido desarrollo económico y social en cuanto le den una oportunidad, que no es otro que el capital. No capital cubano, ese es obvio que no lo tienen, pero sí capital foráneo. Su proximidad a EEUU y la importante colonia cubana de Florida, va a permitir que en cuanto se den unas mínimas condiciones de libertad económica, una gran cantidad de capital extranjero acuda a realizar inversiones en la isla. Tampoco sería menospreciable el capital que podría entrar a Cuba desde España.
    Por otra parte y aunque es verdad que en un principio la libertad económica podría chocar un poco con una mentalidad popular educada en el comunismo y una propiedad privada poco definida, los cubanos han demostrado que son capaces de adaptarse de manera prodigiosa a los cambios y que ya cuentan con una clase empresarial formada en el exilio para encabezar una “revolución capitalista”.
    El actual sistema cubano es, por desgracia, un referente para toda una “izquierda revolucionaria latinoamericana” con una gran capacidad de influencia en la educación y la política de todos los países Iberoamericanos, por lo que su caída será no solo una bendición para los cubanos si no para toda Iberoamérica en general.
    Hay que ser optimista. Cuba obtendrá resultados espectaculares en el corto plazo desde el mismo momento que rechace las actuales políticas comunistas.

    Un solo “pero” al artículo don Diego. Decir que: “centenares de cubanos han sido perseguidos, encarcelados, maltratados y asesinados por la dictadura”, es quedarse cortísimo. Se calcula que desde 1959 se han “solamente fusilado” a más de 4000 personas.

    Saludos.

  3. fran's Gravatar fran
    29 marzo, 2012 at 16:19 | Permalink

    Un saludo y hasta pronto..

  4. 1 abril, 2012 at 10:19 | Permalink

    los jerarcas chinos han conseguido de momento hacer encaje de bolillos: insertar su economía en la globalización,manteniendo la dictadura político y labrándose ellos las mayores fortunas:¡PLUTOCRACIA COMUNISTA! pero más tarde les estallará entre las manos. En Cuba, toda la gente, espera, creo, al hecho “biológico” para mostrar sus cartas.
    saludos, gran articulo

  5. 9 abril, 2012 at 0:37 | Permalink

    Como siempre otro excelente articulo, muy objetivo claro e inteligente,continua escribiendo son brillantes y se nota que tienes mucho conocimiento e interés por la problemática de
    América Latina
    SAludos desde Ecuador
    Josefina

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Diego Sánchez de la Cruz es periodista especializado en Economía y Relaciones Internacionales y miembro del Instituto Juan de Mariana. Completó su licenciatura en la Universidad Antonio de Nebrija (Madrid) y la Universidad de San Diego (EEUU), y es Máster en Relaciones Internacionales por el Instituto de Empresa (IE). También ha completado estudios de Postgrado en la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) y la George Washington University. Las opiniones reflejadas en este blog son personales.




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