Liberalismo y Relaciones Internacionales

A mediados de 2013 publiqué en La Gaceta el siguiente artículo sobre Grecia. Lo traigo a colación ante los datos de déficit público publicados en 2013, marcados por un desajuste dos veces superior al proyectado.

Desde los años 30 hasta 1980, los ingresos per cápita crecían a una media del 5%, en contraste con el 2% registrado en Estados Unidos o Gran Bretaña. Ni el quiebre de la democracia ni la guerra impidieron este histórico progreso social y económico. Así, en 1980 se registraba una deuda pública inferior al 30% del PIB, un presupuesto casi equilibrado y un desempleo inferior al 5%. Salvo la inflación, todo iba viento en popa.
El país del que hablo es Grecia. ¿Qué ha pasado para que aquella economía que tan buen desempeño tuvo durante décadas se haya empobrecido de forma sistemática y continuada desde hace más de treinta años? ¿Cómo es posible que aquel tigre heleno se haya convertido en el enfermo de Europa?

Si le preguntamos a Arístides Hatzis, Profesor de la Universidad de Atenas, nos dirá que “el populismo del bienestar es el responsable de la nueva tragedia griega. El Estado se convirtió en una máquina de gastar. Hemos pasado del milagro a la pesadilla: treinta años con más y más subsidios que se maquillaron, en parte, con estadísticas falsas”.

Comparando 1980 y 2012, encontramos que el gasto público pasó del 27% a más del 50% del PIB. Si nos fijamos en la deuda pública, el salto también es de vértigo: de poco más del 20% del PIB a casi el 160%. La cosa tampoco es mucho mejor si nos fijamos en la presión fiscal, ya que la factura soportada por los contribuyentes ha crecido del 25% al 44% del PIB en el periodo estudiado.

Arístides Hatzis añade a todo lo anterior otros muchos problemas que impiden el desarrollo económico griego: “la sobrerregulación es un problema serio. La ineficiencia burocrática nos cuesta un 7% del PIB. Cada año, las trabas del Estado destruyen 9.000 millones de euros en procesos inútiles. La corrupción se ha generalizado: solamente en pequeños sobornos (el llamado “fakelaki”) hablamos de 800 millones de euros. Nuestro país es, probablemente, el más corrupto de la Eurozona”.

Durante la década pasada, Grecia radicalizó sus políticas más insensatas apoyándose en la liquidez ofrecida por la entrada en el euro. Ahora, la moneda única ha acabado desnudando las enormes carencias que arrastra la economía helena desde hace años. Toca reformar, pero hay gran resistencia a afrontar los excesos pasados.

Un ejemplo de la magnitud del desastre lo tenemos en el sistema de pensiones: aunque se hayan recortado los beneficios, las proyecciones de gasto para 2040 y 2060 (21,4% y 24,1% del PIB) duplican la media de la Unión Europea (12,3% y 12,5%). Otro ejemplo lo tenemos en la plantilla de las Administraciones Públicas: cerca del 30% de la población activa está empleada directamente por el Estado.

Ante semejante panorama, no es de extrañar que la economía sumergida suponga el 25% del PIB. Al fin y al cabo, es difícil mantener que Grecia es una economía de mercado: ocupa el puesto 117 en el ranking de Libertad Económica de la Fundación Heritage y del Wall Street Journal, mientras que el Foro Económico Mundial deja al país heleno en el número 96.

El economista Yannis Sournaras advierte que acabando con las restricciones a la competencia y liberalizando los servicios profesionales, el PIB griego podría creer más de un 13%. Su sugerencia no debería ser ignorada en un país en el que más del 30% del PIB está ligado a transacciones de renta forzosas que tienen como único objetivo frenar el desarrollo del mercado.

¿Quieren ejemplos? Aquí van dos: si quieren abrir un negocio, los griegos tienen que entregar el 1% del capital de entrada al fondo de pensiones de los abogados del país; por otro lado, si quieren hacer publicidad de su negocio, entonces tocará destinar el 20% del presupuesto programado al fondo de pensiones de los periodistas helenos. Todas estas mamandurrias permiten que millones de helenos vivan del esfuerzo de los demás. Es lo que los griegos conocen como “rousfeti”.

Curiosamente, hay quienes siguen intentando decir que el problema griego es achacable al “neoliberalismo salvaje”. Semejante locura debería quedar sobradamente refutada en líneas anteriores, pero por si hiciese falta algún dato más, aquí va uno: Grecia aprueba 2.800 leyes cada año, lo que supone 100.000 nuevas regulaciones en las tres últimas décadas.

Qué: Presentación de “Sin Medias Tintas”, el nuevo libro de Diego Sánchez de la Cruz en Unión Editorial

Quién: Intervendrá el autor del libro acompañado de Carlos Rodríguez Braun (Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense), Manuel Llamas (Director de Libre Mercado) y Arantza de Areilza (Decana de IE School of International Relations)

Cuándo y Dónde: Miércoles 19 de marzo, a las 19.00H, en IE Business School (María de Molina, 2. Aula F-001. Madrid).

Cómo asistir: reserva tu plaza para asistir enviando un e-mail a librosinmediastintas arroba gmail punto com

El 5 de marzo de 2014 salió a la venta el libro “Sin Medias Tintas“. Esta obra reúne veinte entrevistas sobre la Gran Recesión. Publicado por Unión Editorial, cuenta con un prólogo de Manuel Llamas y un prefacio de Daniel Lacalle.

Pueden comprar la versión en papel aquí y la versión electrónica aquí. Para conseguir la versión en Kindle, hagan click aquí. Para compras en América, ya está disponible una edición en Kindle para América.

Felizmente, el lanzamiento está funcionando muy bien. En la primera semana de venta, la web de Unión Editorial ha registrado un importante número de compras. Además, la publicación en Kindle se ha situado entre los libros más vendidos de España para las secciones de “Economía”, “Política” e “Ideología”.

Pronto se celebrará una presentación del libro en la que se explicará el proyecto en mayor detalle. Además, tendré la oportunidad de llevar “Sin Medias Tintas” al público en eventos como el Free Market Road Show 2014 (Madrid, 3 de abril), la Feria del Libro 2014 (fin de semana del 7 y el 8 de junio en la caseta de Unión Editorial) o Liberacción 2014 (organizado por el Instituto Juan de Mariana en la segunda mitad de mayo).

Las conversaciones contenidas en el libro exploran las causas de la Gran Recesión, los factores de la recuperación económica que empieza a vivir España y los temas esenciales de la Libertad, la Prosperidad y el Bienestar.

Sin Medias Tintas Diego Sánchez de la Cruz Daniel Lacalle Sin Medias Tintas Diego Sánchez de la Cruz Manuel Llamas Sin Medias Tintas Diego Sánchez de la Cruz

A continuación, la reseña de “Sin Medias Tintas” que ha publicado Libre Mercado:

“En el análisis económico, el consenso no significa nada”. Así de provocador se muestra el inversor Daniel Lacalle en Sin Medias Tintas, el nuevo libro del periodista Diego Sánchez de la Cruz. El colaborador habitual de Libre Mercado acaba de publicar en Unión Editorial una interesante colección de entrevistas que reúne a veinte invitados de lujo para hablar de la Gran Recesión.

Uno de los protagonistas de las reflexiones incluidas en Sin Medias Tintas es Benito Arruñada. El Catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Pompeu Fabra apunta en su conversación con Sánchez de la Cruz que “suponer altruismo en los agentes políticos es un buen contraste de deshonestidad intelectual, sobre todo cuando el analista supone que quienes actúan en el mercado son egoístas, pero defiende que las decisiones políticas persiguen el bien común. Esa especie de esquizofrenia epistemológica no es inconsecuente: lleva siempre a favorecer soluciones políticas de mayor intervención del mercado”.

Otro invitado de primer nivel es Luis Garicano. El profesor de la London School of Economics apunta en su entrevista que España necesita “reducir la intervención que distorsiona la competencia y favorecer el desarrollo de mercados en los que el beneficio no se obtenga a base de capturar rentas”. En su opinión, “sin liberalización económica y más competencia en nuestros mercados, financiar el “Estado del Bienestar será cada vez más difícil”.

Más tajante aún se muestra la economista y profesora universitaria María Blanco, que denuncia en su charla con el autor la “sumisión con la que la sociedad española mira al poder. Históricamente, teníamos un señor medieval o un monarca absoluto, hoy tenemos al Estado”.

Schiff, De Jasay, Schwartz y Braun

También el influyente Anthony de Jasay ha sido entrevistado para Sin Medias Tintas. Quizá el pensador liberal más importante de las últimas décadas, de Jasay denuncia que “el igualitarismo es la nueva Religión del Estado” y apunta, además, que “avanzar hacia la equiparación salarial implica recuperar mecanismos dignos de la Unión Soviética”.

El libro incluye también una entrevista con el inversor Peter Schiff, conocido por anticipar la Gran Recesión. El Consejero Delegado de Euro Pacific Capital habla con Sánchez de la Cruz sobre cuestiones monetarias y financieras, aportando también su visión de nuestra particular crisis. Schiff lo tiene claro: afirma que “el problema del paro lo han creado los políticos españoles” y denuncia que los contribuyentes de nuestro país “cargan a sus espaldas con unos impuestos insoportables”.

Otro “peso pesado” del liberalismo que incluye esta obra es el economista Pedro Schwartz. En su opinión, “como Mariano Rajoy no entiende mucho de economía, se deja llevar por Cristóbal Montoro… Y el resultado es una sucesión de subidas de impuestos que resta dinero a la gente y ni siquiera cumple su objetivo de aumentar la recaudación”.

Uno de los momentos más destacados del libro es la entrevista con Carlos Rodríguez Braun. En esta charla, cargada de buen humor, pero también de pensamiento crítico, Braun afirma que “subir los impuestos y pretender que no aumente la evasión fiscal es como pedirle al Conde Drácula que garantice la seguridad de Transilvania”.

El nuevo lanzamiento de Unión Editorial recoge además una entrevista con uno de los intelectuales liberales más importantes del momento: Johan Norberg. El investigador escandinavo habla de su país para denunciar que “en Suecia sabemos desde hace décadas que el socialismo no funciona, por eso hemos introducido medidas de liberalización económica. Me desagrada que se siga hablando de Suecia como si estuviésemos en los años 70: algunos deberían actualizar su discurso o estudiar un poco de historia”.

Norberg y un reparto de lujo

El libro también incluye entrevistas con grandes economistas nacionales (Ignacio de la Torre, Juanma López Zafra, Juan Ramón Rallo y Juan Castañeda) e internacionales (Jerry Jordan, Juergen Donges, Arthur B. Laffer y Dan J. Mitchell). También el periodista británico Philipp Coggan, la activista cubana Yoani Sánchez y el ministro de Finanzas de Estonia, Jürgen Ligi, desfilan por las páginas de Sin Medias Tintas, coronando así una interesante colección de entrevistas.

En palabras de Daniel Lacalle, los entrevistados del libro “son referentes esenciales para comprender la crisis y el entorno económico. En el libro vamos a encontrar análisis concienzudo y pensamiento crítico, pero intelectualmente impecable. Sin paños calientes y sin demagogia. Con peso intelectual y honestidad. ¿Políticamente incorrecto? Tal vez, pero enormemente estimulante”.

Sin Medias Tintas está disponible en papel, en Kindle y en versión electrónica.

 

El Mundo toca un tema que empezó a traer cola en 2007, cuando el Presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero declaró que un café cuesta 80 céntimos. Buena parte de los españoles abonaba entonces 1,2 euros por este concepto. ¿Mentía el dirigente socialista? No: simplemente se refería a los precios privilegiados que disfrutan políticos y funcionarios en los comedores y cafeterías de la Administración.

La polémica volvió a abrirse en 2013, cuando se publicaron los precios del servicio de restauración del Congreso de los Diputados. Ahora, El Mundo toca el tema y reabre el debate. Aquí algunos aspectos subrayados en el suplemento Mercados del 2 de marzo:

- Elegir uno de los tres Menús disponibles en el comedor del Ministerio de Sanidad cuesta 5 euros. Hacerlo en el de Empleo sale a 3,4 euros. En Economía y en Hacienda, el precio es de 6,75 y 6,4 euros, respectivamente. Si nos vamos a La Moncloa, el coste es de 6,6 euros. Funcionarios, visitantes, cargos públicos y familiares directos se benefician de este tratamiento.

- Mientras, en cualquier otro restaurante de la capital de España, el Menú del día ronda los 10 euros. Este precio de mercado acarreará ahora un desembolso aún mayor para las empresas, ya que el Ejecutivo ha decidido que esta retribución en especie se incluirá ahora en la base de cotización a la Seguridad Social. La medida tendrá un impacto de 900 millones de euros según las informaciones del gobierno.

- Los almuerzos y consumiciones que disfrutan los trabajadores públicos se pagan a un precio artificialmente bajo gracias a las aportaciones presupuestarias que pagan los contribuyentes. Con el dinero que aporta el sector privado a Hacienda, cargos públicos y empleados de las Administraciones se benefician día a día de un servicio de restauración con precios subvencionados.

- Solamente la cafetería del Congreso de los Diputados disfruta de una subvención anual de 4,3 millones de euros, recogida en los Presupuestos Generales del Estado. Es importante mencionar que los diputados cobran 14 pagas de 1.800 euros exentos de impuestos que se consignan, a priori, para atender a este tipo de gastos.

Ignacio de la Torre firma un interesante informe de Arcano en el que argumenta que la ratio de crecimiento de España en 2014 superará la media de la Eurozona. Refiriéndose al crecimiento en el último trimestre del ejercicio pasado, de la Torre destaca que el ritmo de expansión económica se ha triplicado en apenas un año.

El documento también destaca el ajuste laboral, subrayando los datos moderadamente positivos en materia de creación de empleo. Es importante apuntar que la plantilla de empleados públicos se ha reducido en más de 400.000 personas entre 2012 y 2013, por lo que crear empleo en términos netos es más difícil, pero los datos sí arrojan argumentos para el optimismo.

En opinión de Arcano, esta mejora del empleo ayudará  a recuperar la demanda interna que se ha hundido por la falta de ingresos de muchos hogares. En cualquier caso, el texto destaca que la demanda doméstica ya está contribuyendo positivamente al PIB, al hilo de una “normalización del consumo” que llega tras años de austeridad y desapalancamiento. Según de la Torre, si unimos este factor al buen comportamiento de las exportaciones encontramos “los fundamentales de la recuperación de la economía española durante 2014″.

Otro punto que toca Arcano es el del repunte de la financiación privada. En noviembre, los préstamos del sector bancario al sector privado han crecido, rompiendo una larga tendencia a la inversa. Pero hay más: “la fuerte llegada de liquidez a la economía española desde verano de 2013 es un factor muy relevante para que la recuperación sea sostenible”.

Según apunta FundsPeople, “el informe de Arcano señala otro punto adicional: el cambio de ciclo en el sector inmobiliario, con una importante de liquidez extranjera destacada desde verano. Según explica de la Torre, hay una estabilización de precios frente a estimaciones de caídas de un 20% adicional. Esto se debe a razones como la creciente participación de inversores foráneos en las transacciones (que se ha doblado), la mayor liquidez inyectada por el BCE, el bajo precio de esa liquidez o la actividad de los fondos de real estate a la hora de comprar activos españoles”.

¿Qué riesgos existen? Arcano identifica “la sensibilidad del endeudamiento acumulado a la evolución al alza de los tipos de interés”, “el elevado stock de desempleo”, “la crisis institucional”… pero el documento apunta que “los datos aparecidos en los últimos dos meses son claramente positivos frente a las estimados de consenso. Por eso, vaticinamos que la economía española podría experimentar un crecimiento durante 2014 superior al de la Eurozona, y dicho crecimiento se edifica, esta vez sí, sobre bases sólidas que apuntan a un ciclo más favorable que los pronósticos del consenso”.

Más sobre los informes de Arcano acerca de la recuperación económica aquíaquí. Para leer mis artículos sobre el tema, hagan click aquí.

Bill Gates vaticina que para 2035 apenas habrá países pobres en el mundo, una predicción basada en los progresos favorables en la lucha contra la pobreza extrema que se han logrado en las últimas décadas. El multimillonario y filántropo considera, en una entrevista a Efe, que ese objetivo es “absolutamente” factible, y señala especialmente el progreso en Latinoamérica, donde cree que en dos décadas puede no haber países pobres, con la sola posible excepción de países en situación extrema, como Haití.

En el documento, Gates afirma que“el mundo está mejorando a cámara lenta”, ya que la imagen mundial de la pobreza “ha cambiado completamente durante el transcurso de mi vida”. Recuerda que la pobreza extrema ha pasado en pocas décadas del 35% al 15% de la población mundial, por lo que dice que “es más importante que nunca medir los resultados y explicar las buenas noticias”.

Por ello, Gates se atreve a hacer la atrevida predicción de que “para 2035 casi no habrá países pobres en el mundo”, según dice en la carta, y afirma en la entrevista que el progreso del mundo hace que “el tiempo está de nuestra parte”, ya que “hemos visto qué cosas funcionan y cuáles no funcionan”. Gates destaca el ejemplo de Latinoamérica, donde países como México y Brasil se consideran ya países “de ingresos medios” incluso si “todavía queda trabajo por hacer” en la lucha contra la pobreza. Por ello, considera que países considerados ahora de bajos ingresos, como Bolivia, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, podrían estar para 2035 en los niveles actuales de México o Brasil. ”Me asombraría si para 2035 hubiera algún país de nuestro hemisferio, con la posible excepción de Haití, que no esté fuera de la categoría de bajos ingresos”, afirma.

Preguntado sobre el informe que la ONG Oxfam divulgó este lunes acerca del aumento de las desigualdades económicas en todo el mundo y la concentración de la riqueza en cada vez menos manos, Gates apunta que eso no implica que esté aumentando el número de pobres en el mundo. Al contrario, dice que al no haber una cantidad limitada de dinero a nivel global, si la educación mejora o los niños tienen mejor nutrición, “el volumen de la riqueza mundial aumenta y todo el mundo se beneficia de ello”. Sin preguntarle, dice que su fortuna personal se destina “a ayudar a los pobres. Está temporalmente en mi cuenta bancaria, no la consumo”. “El consumo es lo que debemos mirar para hablar con más rigor. Hay más gente que puede comprar teléfonos móviles o lo suficiente para comer, o un refrigerador. El progreso es fenomenal, no ha acabado, pero es fenomenal”, insiste.

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Aunque no coincido plenamente con el diagnóstico de Gates, sí estoy de acuerdo en muchas de sus afirmaciones. Pueden leer su carta anual haciendo click aquí. A continuación reproduzco el primer capítulo del documento:

Desde prácticamente todos los puntos de vista, el mundo nunca había estado tan bien como hoy. Los seres humanos viven más años y gozan de mejor salud. La tasa de pobreza extrema se ha reducido a la mitad en los últimos veinticinco años. La mortalidad infantil está disminuyendo a pasos agigantados y muchos países que dependían de la ayuda exterior son hoy autosuficientes.

Uno pensaría que el mundo celebraría este asombroso progreso, y que entre todos trataríamos de averiguar qué es lo que funciona tan bien para insistir en esa dirección. Pero no es así, por lo menos no en proporción con los progresos logrados. En realidad, me sorprende constatar la poca gente que cree que el mundo va a mejor y la mucha que está convencida justamente de lo contrario: de que va a peor.

Las buenas noticias (por lo menos el tipo de buenas noticias en las que estoy pensando) suceden a cámara lenta. Los países son cada vez más ricos, pero es difícil capturar este cambio en un video. El nivel de salud aumenta, pero no hay ruedas de prensa para los niños que no mueren de malaria. La creencia de que el mundo está empeorando y de que no podemos hacer nada para erradicar la pobreza extrema y las enfermedades es no solo errónea, sino también dañina, pues puede paralizar el progreso.

Aquí vamos a defender la tesis contraria: que el mundo estámejorando y que dentro de veinte años será aún mejor. Pero ese futuro no está escrito en ninguna parte. Para que suceda debemos aprovechar el ingenio humano y dejarnos guiar por nuestra empatía.

He oído a menudo que “los países pobres están condenados a seguir siendo pobres”. Una búsqueda rápida en Internet devuelve decenas de titulares y títulos de libros como <em>La globalización de la pobreza: cómo se enriquecieron los países ricos… y por qué los países pobres siguen siendo pobres</em>. Es una suerte que este tipo de libro no se convierta en superventas, porque se basa en una premisa falsa. Lo cierto es que los ingresos y otros indicadores de bienestar humano están aumentando en casi todos los lugares del mundo, también en África.

Me referiré a África en un momento, pero antes fijémonos en la tendencia generalizada en el mundo que empezó hace medio siglo. Hace cincuenta años el mundo estaba dividido en tres bloques: los Estados Unidos y sus aliados occidentales; la Unión Soviética y sus aliados; y el resto. Yo nací en 1955 y de pequeño me enseñaron que el llamado Primer Mundo era rico y desarrollado: casi todos sus ciudadanos íbamos a la escuela y vivíamos muchos años. No estábamos muy seguros de cómo era la vida al otro lado del telón de acero, pero aquel lugar nos daba miedo. Y luego estaba el llamado Tercer Mundo, que englobaba básicamente el resto de los países. Lo único que sabíamos era que estaba lleno de personas pobres que iban poco a la escuela y morían jóvenes. Peor aún, que vivían atrapadas en la pobreza, sin esperanza de mejora.

Las estadísticas parecen corroborar esa impresión. En 1960, casi toda la economía mundial se concentraba en Occidente. Los ingresos per cápita enlos Estados Unidos eran de unos 15 000dólares anuales. En Asia, África y América Latina, los ingresos per cápita eran mucho menores. Brasil: 1982 dólares. China: 928 dólares. Botsuana: 383 dólares. Etcétera.

Los ingresos per cápita en Turquía y Chile han alcanzado ya los niveles de los Estados Unidos de 1960. Y Malasia y Gabón están a punto de alcanzarlos. Esa tierra de nadie que separaba los países ricos de los pobres ahora pertenece a la China, la India y Brasil, entre otros. Los ingresos reales per cápita de la China se han multiplicado por ocho respecto a 1960. Los de la India se han cuadruplicado, los de Brasil casi se han quintuplicado, y en Botsuana, un pequeño país que ha sabido gestionar hábilmente sus recursos minerales, la cifra se ha multiplicado por treinta.

La curva de la pobreza
Caída de la mortalidad infantil

Muchos de los países que considerábamos pobres (aunque ni mucho menos todos) ahora presentan economías fuertes. Y el porcentaje de personas extremadamente pobres se ha reducido a menos de la mitad desde 1990. Aun así, todavía hay más de 1000 millones de personasque viven en la extrema pobreza, por lo que no hay motivospara celebraciones. Con todo, podemos decir que elmundo ha cambiado tanto que los términos países en desarrollo y países desarrollados han quedado obsoletos. Algunos de los denominados países en desarrollo han prosperado tanto que podemos afirmar que ya se han desarrollado. Hay unos pocos Estados fallidos, sin embargo, que apenas experimentan desarrollo alguno.La mayoría de los países se encuentran en algún punto intermedio. Por ese motivo, hoy resulta mucho más útil pensar en términos de países de ingresos bajos, medianos o altos.

En primer lugar, no hay que creerse que la situación en África ha empeorado en los últimos cincuenta años. Lo cierto es que, durante este periodo, los ingresos per cápita han subido en el África subsahariana, y lo han hecho de forma considerable en algunos países. Después de la caída en barrena a raíz de la crisis de la deuda delos años ochenta, el continente ha experimentado un aumento de los ingresos de casi dos tercios desde 1998: de poco más de 1300 dólares a casi2200 dólares. Cada vez son más los países que experimentan un desarrollo sólido y constante, y a estos se irán añadiendo más con el paso del tiempo. Siete de las diez economías con un mayor ritmo decrecimiento del último lustro se encuentran en África.

África también ha avanzado a pasos agigantados en los ámbitos de la salud y la educación. Desde 1960, la esperanza de vida de las mujeres del África subsahariana ha aumentado de 41 a 57 años a pesar de la epidemia del VIH. Sin dicha epidemia, la esperanza de vida sería de 61 años. El porcentaje de niños escolarizados se ha disparado desde 1970, pasando de poco más del 40 % a superar el 75%. Hay menos personas que pasan hambre y más que gozan de una buena nutrición. Si comerlo suficiente, ir a la escuela y vivir más años son indicadores de un buen nivel de vida, entonces no cabe la menor duda de que las condiciones de vida en el continente están mejorando. Estos hitos no marcan el final del camino, sino que constitúyanlos cimientos de un progreso aún mayor.

Naturalmente, las medias regionales esconden grandes diferencias entre países. En Etiopía, los ingresos anuales per cápita apenas alcanzan los 800 dólares, mientras que en Botsuana casi llegan a las 12.000 dólares. Las diferencias internas también pueden ser enormes en algunos países: la vida en una gran metrópolis como Nairobi no tiene nada que ver con la vida rural de una pequeña aldea en Kenia. Deberíamos coger con pinzas las palabras de cualquier persona que trate todo un continente como un cúmulo homogéneo de pobreza y enfermedades.

Conclusión: Los países pobres no están condenados a seguir siendo pobres. Algunos de los llamados países en desarrollo ya se han desarrollado, y muchos más lo harán pronto. Las naciones que aún buscan su camino no intentan algo sin precedentes: disponen de buenos modelos de los que aprender.

Mi optimismo sobre esta cuestión es tal que me atrevo a lanzar una predicción. Para el 2035, casino quedará ningún país pobre en el mundo.2Casi todos los países se situarán en la franjead los que ahora llamamos países de ingresos medianos bajos, o incluso serán más ricos. Los países seguirán el ejemplo de sus vecinos más productivos y sacarán el máximo partido de innovaciones como las nuevas vacunas, mejores semillas de cultivo y la revolución digital. La mano de obra de estos países, fortalecida gracias a una mejor educación, atraerá nuevas inversiones. Algunos países verán su desarrollo truncado a causa de la guerra, la política (Corea del Norte, a no ser que se produzca un gran cambio en el país) o la geografía (como en el caso de los países sin salida al mar del África central). Y las desigualdades seguirán siendo problemáticas: habrá personas pobres en todas las regiones. Pero la mayoría vivirán en países autosuficientes.

Será un hito extraordinario. Cuando nací, la mayoría de los países del mundo eran pobres. Enlosa próximos veinte años, los países terriblemente pobres serán la excepción y no la norma. Miles de millones de personas saldrán de la pobreza extrema. La idea de que todo esto sucederá antes de que me muera me parece fascinante. Algunos dirán que impulsar el desarrollo de casi todos los países para que logren unos niveles de ingresos medianos no solucionará los problemas del mundo, y que algunos de estos incluso sea gravarán. Es cierto que, para que todo este crecimiento no tenga un impacto negativo en el clima y el medio ambiente, tendremos que encontrar fuentes de energía más baratas y limpias. También tendremos que solucionar los problemas relacionados con el bienestar económico, como las altas tasas de diabetes. No obstante, cada vez habrá más personas formadas, con capacidad para solucionar estos problemas. Dar cumplimiento a casi todos los objetivos propuestos en materia de desarrollo contribuirá, más que cualquier otro logro, a mejorar la calidad de vida de las personas.

Hasta aquí, coincidencia total con el diagnóstico del fundador de Microsoft. En el segundo punto de su carta encuentro ámbitos de discrepancia debido a su entusiasmo sobre la “ayuda al desarrollo”. Al respecto, Gates habla del trabajo de su fundación como un argumento a favor de la misma. En este sentido, coincido en que proyectos como el suyo han conseguido articular de forma efectiva y eficiente diferentes programas asistenciales cuyo éxito ha sido notable.

No obstante, el propio Gates se jacta de que estos programas han sido gestionados a través de su organización, por lo que su apoyo a la “ayuda al desarrollo” tiene más que ver con la filantropía privada que con programas pilotados y protagonizados por los gobiernos. De hecho, Gates advierte que “la ayuda es tan solo una herramienta más en la lucha contra la pobreza y las enfermedades” y pide que los países ricos “recorten las subvenciones agrícolas y abran sus mercados”, puntos esenciales para que economías menos desarrolladas profundicen su integración en la globalización y el capitalismo.

Gates compara el presupuesto público de “ayuda al desarrollo” de Estados Unidos y Noruega, concluyendo que el país nórdico es más solidario porque dedica a este capítulo el 3% del gasto estatal, tres veces más de lo comprometido desde Washington. Sin embargo, Gates debería mencionar también que EEUU está a la cabeza del mundo en cuanto a gasto privado en programas asistenciales.

Estas iniciativas, canalizadas en actividades de enfoque doméstico e internacional, suponen más del 10% del PIB. En España, esta magnitud se queda en el umbral del 0,5% del PIB.

pobreeu1Tiene razón Gates a la hora de subrayar el éxito de los programas de salud vinculados a la “ayuda al desarrollo”. En realidad, el componente humanitario de estos programas no suele ser el foco de las críticas. Al fin y al cabo, en materia de vacunación y de salud se han dado grandes avances, por lo que esta cooperación público-privada es digna de aplauso.

Sin embargo, existen muchas interrogantes en torno a otros programas que, en países como EEUU o España, también figuran como desembolsos de “ayuda al desarrollo”. Como ha explicado Ángel Martín, muchos de estos fondos de cooperación han apuntalado dictaduras o financiado programas que poco o nada contribuyen al desarrollo humano de los más pobres. Incluso en el ámbito de la ayuda humanitaria de emergencia encontramos muchos casos de malas prácticas: por ejemplo, la situación vivida en Siria a lo largo de 2013.

Son estos programas los que generan una fuerte oposición, no los dedicados a vacunación (y similares). El propio Bill Gates apunta que un crítico habitual de la “ayuda al desarrollo”, William Easterly, reconoce el éxito de diferentes programas enmarcados en el ámbito de la salud. Así, las críticas que pretende refutar Gates no quedan anuladas por su reflexión, por la sencilla razón de que se dirigen a otros aspectos de la “ayuda al desarrollo”. Por cierto, pueden leer un artículo de Easterly sobre el texto de Gates haciendo click aquí.

Finalmente, Melinda Gates añade un tercer texto a la carta anual que también merece la pena reseñar. Sus párrafos rechazan el panorama demográfico catastrofista denunciado por Thomas Malthus y repetido de forma recurrente por quienes creen que no podemos llegar a un mundo más desarrollado si la población sigue creciendo. Al respecto, Gates subraya la importancia de los métodos anticonceptivos y llama a desechar las teorías agoreras de la “superpoblación”.

 

Comentábamos recientemente que Intermon-Oxfam se ha hecho un lío hablando de ricos, desigualdad económica y pobreza. Cierto es que el informe “Gobernar para las élites” ha tenido mucho eco entre los medios, pero lamentablemente esta cobertura no ha sido especialmente crítica o rigurosa, sino que se ha limitado, en líneas generales, a reproducir los datos del documento en cuestión sin contrastar ni matizar sus contenidos. Por suerte, quienes llevamos tiempo explicando la evolución de la pobreza y el desarrollo humano en el mundo hemos podido salir al quite de las diferentes falacias o distorsiones que ha lanzado la ONG.

En esencia, el texto de Intermon-Oxfam propone “eliminar la desigualdad económica extrema”, así como adoptar “una mayor regulación de los mercados” encaminada a “fomentar un crecimiento equitativo y sostenible”. La primera de estas dos propuestas sorprende porque asume que la desigualdad es algo malo per se. En realidad, parece obvio que una desigualdad económica generada de forma arbitraria no es de recibo; sin embargo, cuando las diferencias surgen en un mercado competitivo, esas mayores rentas se derivan de un buen proyecto empresarial o un buen servicio profesional. Ejemplos tenemos muchos y muy variados: sin salir de España, Amancio Ortega y Juan Roig, entre otros muchos.

Lamentablemente, la segunda propuesta de Intermon-Oxfam pide un menor grado de libertad económica, lo que redundaría en mayores espacios para la captura de rentas, vía eliminación de la competencia. Al final, las soluciones que pone encima de la mesa la ONG son fuentes de mayor desigualdad económica arbitraria, que es la que, a priori, todos queremos reprimir.

El informe no parece tomar muy en cuenta el intenso proceso de reducción de la pobreza que ha ocurrido en las últimas décadas. Según organismos multilaterales como el Banco Mundial, la tasa de pobreza ha caído del 52% al 22% y la ratio de pobreza extrema se ha acercado al 5%. Buena parte de este salto adelante se ha experimentado en países como China e India, donde los antiguos modelos socialistas han sido reemplazados por reformas liberales adoptadas desde finales de los 70.

Otro aspecto relevante que Intermon-Oxfam ignora tiene que ver con la reducción de la desigualdad a nivel mundial. Así lo expliqué en mi ensayo “El éxito del capitalismo y la globalización en la lucha contra la pobreza“:

Como ha demostrado Xavier Sala i Martín, todos los indicadores dedicados a estudiar la desigualdad en el mundo muestran una tendencia positiva en las últimas tres décadas. Lo vemos en la gráfica que sigue:

desigualdadmundial

Incluso si dividimos el mundo en diferentes regiones, comprobamos que la desigualdad entre países va a menos. La siguiente gráfica muestra una primera línea que mide la desigualdad mundial, mientras que la segunda refleja la desigualdad entre países. Hay una tercera línea que refleja la evolución de la desigualdad “dentro de cada país”, y ahí si vemos un aumento ligero, pero en tasas muy inferiores.

desigualdad entre países

Pero para seguir ahondando en esta cuestión, conviene repasar los trabajos del analista del Banco Mundial Branko Milanovic, que repasando el periodo 2002-2008 ha concluido que “estamos ante algo que podría tener relevancia histórica, ya que por primera vez desde la Revolución Industrial, las desigualdades sociales se han reducido entre 2002 y 2008”. Esto puede sonar extraño si nos fijamos en el titular que muchos analistas han extraído de su estudio (“el 8% de la población mundial concentra el 50% de las rentas generadas en todo el planeta”), pero como explica Juan Ramón Rallo, “no hay de qué extrañarse”, pues “aunque parezca escandaloso que el 8% de la población perciba el 50% de las rentas generadas en todo el globo, bien haríamos en pegarle una repensada a sus implicaciones: en la actualidad, todos los habitantes de EEUU y de la zona del euro representan el 9% de la población mundial y obtienen el 40% de las rentas planetarias”.

Pero el estudio de Milanovic también explica que el tercio más pobre de la población mundial también ha mejorado sus rentas notablemente, con aumentos que van del 40% al 70%. Ni siquiera entre el 5% más pobre hay retroceso, si bien su renta se ha estancado, principalmente porque su incorporación a la globalización está siendo más tardía. En suma, esto confirma que no solamente la pobreza cayó a la mitad en los últimos veinte años, sino que la desigualdad no ha crecido y que el 50% más pobre ha visto crecer su renta en un 80%.

Cierto es que la desigualdad dentro de algunos países ha crecido de forma significativa. Sin embargo, ¿significa esto que las cosas están peor? Domingo Soriano pone el ejemplo de China para ilustrar que no es el caso:

Es evidente que en China han aumentado la diferencias de ingresos entre ricos y pobres respecto a la situación de 1980. Pero al mismo tiempo, todo el país ha experimentado una mejoría muy notable, que le ha permitido acercarse a los países desarrollados y de la que se ha beneficiado la gran mayoría de su población (incluso aunque sigue muy lejos en renta per cápita).

En el caso del país asiático, el informe de la ONG presenta el siguiente gráfico, con la media de ingresos del 10% de sus habitantes más ricos desde 1980 a la actualidad. Y la pregunta que nos podemos hacer es ¿cómo están mejor los chinos: ahora o en 1980? Leyendo el estudio, parecería que hace 30 años porque eran más iguales. En Corea del Norte, por ejemplo, el coeficiente de desigualdad debe ser muy parecido al de 1970. Pero no parece que sus ciudadanos tengan mucho que presumir ante sus vecinos chinos.

desigualdad china

Todo este contexto de reducción de la pobreza y la desigualdad a nivel global ha ido de la mano de una mejora de la esperanza de vida. Lo explica Hans Rosling en este vídeo:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=V8lbiiTF2P0]

Más ejemplos de mejoras en indicadores de desarrollo humano, en este artículo que escribí para Libre Mercado (“La pobreza mundial se reduce un 80% desde 1970“):

  • La mortalidad infantil ha experimentado un descenso notable en las últimas décadas. Si en 1960 se registraban niveles de 108 fallecimientos por cada 1.000 niños nacidos, los datos de 2011 dejaban este indicador en una media mundial de 28. La caída es superior al 75%. Incluso si nos fijamos en algunos de los países más pobres del mundo, encontramos noticias para el optimismo. Si agrupamos a los cinco países con menor ingreso per cápita (Malawi, Congo, Somalia, Burundi y Nigeria), la caída de la mortalidad infantil es del 40%. El dato es aún mejor excluyendo a Somalia, ya que en dicho país no se han producido avances notables mientras que Malawi, Congo, Burundi y Nigeria ven mejoras del 76,5%, 32%, 37% y 52% a lo largo del periodo comprendido entre 1970 y 2010.
  • Si atendemos a la alimentación, las noticias también son esperanzadoras. El consumo diario medio de calorías crece de 2.575 en 1991 a 2.755 en 2007, según los datos de la FAO. También The Economist ha tratado recientemente de esta cuestión, señalando la tendencia a mejor que se observa en las últimas décadas.
  • En el campo medioambiental, también encontramos signos de mejora que desmienten la supuesta relación entre capitalismo y contaminación. Por ejemplo, las emisiones per cápita de CO2 se reducen de 10,43 a 8,4 toneladas métricas entre 1990 y 2009. Si hablamos del porcentaje de personas que tienen acceso al agua potable, de nuevo hay motivos para la esperanza: este indicador crece del 80% al 86% entre 1990 y 2006.
  • Este progreso se da en un contexto de menos violencia, tal y como demuestran los trabajos de Steven Piker: “en el siglo XX, pese a todas las guerras y los genocidios, la ratio de muertes fue 9 veces menor que en los tiempos de las guerras tribales. En la Europa de la Edad Media, la ratio de asesinatos era 30 veces mayor que hoy en día. La esclavitud, la tortura y las ejecuciones fueron algo normal durante siglos pero hoy son una rareza. Las guerras entre países desarrollados y democracias han desaparecido; los conflictos armados van a menos y se cobran menos víctimas. Además, caen en todo el mundo las violaciones, los crímenes de odio, las protestas mortales, el abuso a menores, etc”.
  • También se aprecia un cambio positivo en la seguridad laboral. En 1999 se produjeron 7,8 millones de accidentes laborales en el mundo, mientras que en 2008 este indicador había bajado hasta los 4,9 millones.
  • Otro indicador de interés se refiere al número de horas trabajadas. La media anual cae de 2.300 horas en 1950 a 1.800 horas en 2011. También la educación es otro campo en el que encontramos buenas noticias. Los años de aprendizaje primario y secundario que puede esperar un niño han subido de 9,5 a 12,3 entre 1980 y 2011.

Pero hay muchos otros aspectos que podemos destacar ciñéndonos solamente avances en el ámbito de la salud.

Por ejemplo, cae el número de fallecimientos por Sida desde 2004 (datos del Banco Mundial):

Muertes Sida MundoBaja la incidencia de la tuberculosis de forma notable desde 1960 y, especialmente, entre 2004 y 2010 (datos de la Organización Mundial de la Salud):

Tasa incidencia tuberculosis mundoLa malaria, que llegó a afectar a 60 millones de personas, llega ahora a un número de personas inferior a 50.000. La reducción desde el año 1999 ha sido notable, con importantes avances entre 2002 y 2004 (datos del Banco Mundial):

Malaria casos mundo afecciónEl acceso a fuentes de agua potable también mejora sustancialmente y ya llega a más del 86% de la población mundial (datos de la ONU):

Acceso agua potable mundoComo ya se mencionó antes, la esperanza de vida también sube de forma significativa, incluyendo a los países de ingreso bajo o medio bajo (datos del Banco Mundial):

Esperanza de vida países pobres ingreso medio bajo media global

La mortalidad infantil también va cayendo de forma sostenida en el mundo (datos de UNICEF):

Mortalidad infantil en el mundo

Las vacunas también llegan hoy a muchas más personas que antaño, contribuyendo a consolidar el avance de los indicadores mencionados anteriormente. En las siguientes gráficas vemos la cobertura de vacunas para la hepatitis B, la tuberculosis, la fiebre amarilla, el polio, el tétanos, la gripe B…

Cobertura vacunas en el mundo

¿Más avances? Por ejemplo, el tratamiento del cáncer empieza a rendir resultados esperanzadores: la ratio de casos mortales ha bajado un 20% desde 1990 hasta hoy en día, como señala el doctor Otis Brawley, de la Sociedad Americana de lucha contra el Cáncer. Además, cae un 35% la ratio de muertes por cáncer de mama, mientras que en el cáncer de colon también se detecta un descenso del 35%.

Mientras tanto, el consumo de tabaco en los países de la OCDE declina notablemente en la última década. Esta mejora en salud puede ir de la mano de un avance mayor si se desarrollan las mejores perspectivas del sector de los llamados cigarrilos eléctricos:

Consumo tabaco OCDE

Nada de esto aparece en el informe de Intermon-Oxfam. Peor aún, la metodología empleada es más que cuestionable: como ya hemos explicado, la ONG habla del patrimonio de las grandes fortunas pero confunde “ingresos” y “riqueza”, hablando en ocasiones de rentas y en otras de posesiones o activos. En realidad, la información sobre esta cuestión es difusa y en ningún caso permite hacer el tipo de afirmaciones que hace Intermon-Oxfam.

Además, la ONG habla de dinero y riqueza como si se tratase de un juego de suma cero cuando, en realidad, estos procesos son dinámicos e incrementales. Así lo expliqué en mi artículo “Riqueza creada y riqueza heredada“:

Hablemos del 1% más rico del país más próspero del mundo: Estados Unidos. Hace veinte años, a comienzos de los noventa, el 57% de los millonarios incluidos en este selecto club había recibido su patrimonio en herencia, mientras que un nada despreciable 43% había generado dicha riqueza a lo largo de su vida profesional. Hoy, la tendencia muestra que la riqueza heredada va a menos, ya que su peso ha caído al 45%, un descenso de doce puntos porcentuales. Por su parte, el porcentaje reunido por los multimillonarios que han creado su propia fortuna a lo largo de su vida asciende ya al 55%.

Si ampliamos nuestro campo de estudio y analizamos grupos más amplios, ¿encontramos una movilidad aún mayor? La mejor referencia para responder esta pregunta es el informe “Las claves de la riqueza: orígenes y destino”, publicado por Barclays. Dicho documento es especialmente relevante para nuestra investigación, pues toma un umbral de riqueza más bajo y analiza datos de todo el mundo. Ya no hablaremos solamente del 1% más rico de EE UU sino de miles de millonarios en todo el planeta.

Pues bien, la publicación de Barclays asegura que sólo el 26% de la riqueza global estudiada es “heredada”, mientras que el resto proviene de inversiones, venta de negocios o rentas del trabajo. Los datos presentados subrayan que, con porcentajes aproximados al 20%, EE UU y Europa están a la cola en la cuota de riqueza “heredada”. Del mismo modo, ambos continentes se colocan a la cabeza en movilidad social. Esta realidad contrasta con otras regiones del mundo como Oriente Medio o América Latina, donde el porcentaje de patrimonio “heredado” es, respectivamente, del 49% y del 36%.

Hasta ahora he subrayado el alto grado de movilidad y dinamismo que caracteriza a buena parte de los millonarios del mundo. No obstante, este ensalzamiento de la movilidad social no debe hacernos pensar que la riqueza “heredada” es acaso menos legítima. Todo lo contrario: la inmensa mayoría de las familias, sea cual sea su nivel de renta, procura dejar un legado material a sus descendientes. Esto no solamente es totalmente legítimo y generalmente aceptado, sino que también refleja una actitud proclive al ahorro, componente esencial para el desarrollo de una economía sana.

De la movilidad social y su efecto entre los más ricos también habla Thomas Sowell, de nuevo tomando el caso de Estados Unidos:

Los individuos que en 1996 se encontraban entre el 20% más pobre del país vieron cómo en 2005 su renta había aumentado en un 91%, con lo cual ya habían dejado mayoritariamente de pertenecer a la categoría estadística de los pobres. Los individuos pertenecientes al 1% más rico en 1996, por su lado, vieron cómo en el mismo período su renta se reducía en un 26%, por lo tanto, muchos de ellos dejaron de estar dentro de ese 1%.

Pero hay muchos otros aspectos que conviene recordar. Por ejemplo, las personas de mayores recursos son, con diferencia, quienes más ingresos aportan al fisco. Fijémonos en los datos de recaudación de Hacienda para ver la situación española:

  • El 20% más rico aporta el 60% de toda la recaudación obtenida por el Impuesto sobre la Renta. Dicho grupo engloba a contribuyentes con ingresos superiores a los 33.000 euros, por lo que no hablamos de un quintil enormemente pudiente.
  • Si subimos al 5% más rico, vemos que sus ingresos anuales son de más de 84.000 euros. De nuevo, ni siquiera estamos ante patrimonios exorbitantes; no obstante, su aportación a la recaudación por IRPF sube al 20% del total.
  • Centrándonos en el 1% más rico, los datos de Hacienda nos dicen que generan el 16% de todos los ingresos conseguidos por este gravamen.

Esto significa que si la riqueza del 1% más rico no pagase impuestos, el resto de contribuyentes pagaría 10.000 millones más en el IRPF para mantener constante la recaudación. Si ampliamos el cálculo al 20% más rico, la factura tributaria adicional rondaría los 40.000 millones de euros. Esto supondría que cada persona con ingresos por debajo de los 30.000 euros pague anualmente a Hacienda unos 2.600 euros más.

¿Qué sabemos del 1% más rico de nuestro país? Veamos:

Hablar del 1% más rico de España es referirse a un grupo integrado por alrededor de 370.000 personas. Su renta media es de 153.000 euros, por lo que no hablamos de una elite especialmente pudiente, al menos en comparación con la de otros países de nuestro entorno. De hecho, el 1% más rico de España atesora el 8% de la renta nacional frente al 11% de Suiza, el 10% de Italia, el 9% de Francia. En los países nórdicos, su peso sobre el total se asemeja al de España.

Que España no es un país de grandes fortunas lo demuestran los índices dedicados a medir la residencia de estos patrimonios. El informe de UBS sobre los multimillonarios del mundo señala que Madrid (1.135) tiene seis veces menos multimillonarios que Londres (6.360) y tres veces menos que París (3.195). Otras urbes europeas como Dusseldorf, Hamburgo, Frankfurt, Roma o Génova también están por delante de la capital española.

Cierto es que el patrimonio de los españoles más ricos ha crecido un 10% en 2013, de acuerdo con el índice de riqueza global de Crédit Suisse. Sin embargo, este dato debe ser explicado para comprender la dinámica que entraña: en realidad, no se ha producido una recuperación significativa de los ingresos corrientes de este colectivo, sino que los principales factores que explican su mejor posición patrimonial son la apreciación del euro frente a otras divisas y la atenuación de la caída de los precios inmobiliarios. Otro motivo significativo es el rebote del Ibex 35 a lo largo del presente año, si bien el mercado de valores españoles sigue muy por debajo de los máximos alcanzados hace años.

Por otro lado, al margen de las comparaciones entre 2012 y 2013, lo cierto es que ampliando a un lustro nuestro análisis podemos comprobar que la crisis también ha golpeado duramente a los españoles más ricos. Lo podemos ver comprobando la evolución de su renta media: hoy es de 153.000 euros. Pero en 2006 ascendía a 240.000 euros. Hablamos, por tanto, de una caída superior al 35%.

Por último, es innegable que un debate serio sobre esta cuestión exige ofrecer propuestas de mejora. Aquí propongo algunas:

Los impuestos al trabajo reducen un 42% el sueldo de los trabajadores. El coste de las cotizaciones sociales asciende a una media de 10.812 dólares en España, un 35% por encima de la media de la OCDE (6.796 dólares). Como consecuencia, el esfuerzo fiscal en España es un 20% más alto que la media europea, tal y como confirman datos de Gestha. De hecho, la Asociación Española de Asesores Fiscales y Gestores Tributarios ha señalado que este indicador se sitúa en el 40%, el nivel más alto de toda la UE. Así las cosas, el trabajador español medio paga 8.667 euros al año en impuestos.

Además, también es importante mejorar indirectamente otros aspectos que presionan a la baja el patrimonio de los españoles: malos resultados del sistema educativo, falta de cultura inversora y financiera, hostilidad hacia capitalismo, obstáculos al crecimiento de las PYMES, rigidez laboral, etc.

HAGAN CLICK AQUÍ PARA VER EL ARTÍCULO ORIGINAL

Las subidas de impuestos asfixian al sector privado, que ya debe 25.200 millones de euros en pagos pendientes a Hacienda. No debería extrañarnos que hayamos llegado a este punto: como explica Manuel Llamas, el gobierno de Mariano Rajoy impulsó en 2012 la mayor subida de impuestos directos de toda la OCDE. Como consecuencia Hacienda se embolsa el 42% del salario bruto de un empleado medio. Estos niveles contrastan con el 30% de Canadá y EEUU, el 27% de Australia, el 26% de Irlanda, el 22% de Suiza, el 21% de Corea del Sur, el 19% de Israel y México, el 16% de Nueva Zelanda o el 7% de Chile.

Impuestos directos al trabajo

Si nos fijamos en el sueldo neto antes y después de impuestos, vemos que un trabajador español que gane el 67% del salario medio pierde 11.594 dólares anuales ante el fisco, un 38%. Si ganase el 100% del sueldo medio, perdería 19.448 dólares por este concepto, un 42%. Lo vemos en esta tabla:

Sueldo antes y después de impuestos en la OCDE

Pueden leer más sobre esta cuestión, aquí.

 

A lo largo de las últimas décadas, las desnacionalizaciones han sido un eje central del giro de políticas económicas que ha desarrollado Suecia. Aquí van los ejemplos más notables:

- Privatización de las telecomunicaciones. Operativa telefónica, servicio de contestador automático, fax…

- Privatización de los ferrocarriles, la aviación, el autobus y el taxi.

- Privatización del mercado de intercambio de divisas internacionales.

- Privatización del servicio postal.

- Privatización de emisoras de radio y televisión.

- Privatización o venta de empresas de tratamiento de residuos, capital riesgo, productos farmacéuticos, sistemas informáticos, banca…

- Privatización de la prestación de servicios educativos, sanitarios, asistenciales y de búsqueda de empleo.

Pueden leer un especial sobre la oleada de privatizaciones sueca haciendo click aquí. Más sobre las reformas liberales del Reino escandinavo aquí.

 

 

La Agencia Tributaria tiene malas noticias para el Ministerio de Hacienda: el gravamen aplicado a los premios de Lotería ha recaudado alrededor de 400 millones de euros en 2013, lejos de los 825 millones que esperaba el gobierno según los documentos enviados a la Comisión Europea.

Debido a este gravamen, los premios de más de 2.500 euros sufren una retención fiscal del 20%. Hasta el mes pasado, el tributo había aportado cerca de 250 millones de euros a la Agencia Tributaria. Gestha cree que el Gordo de Navidad puede aumentar estos ingresos fiscales hasta un máximo de 435 millones.

Eso sí: que este gravamen no se traduzca en los datos de recaudación esperados no significa que su impacto sea pequeño. Como explican las empresas del sector, la industria ha perdido 9.000 puestos de trabajo en plena crisis, casi un 11% (de 84.664 a 75.595 ocupados).



Diego Sánchez de la Cruz es periodista especializado en Economía y Relaciones Internacionales y miembro del Instituto Juan de Mariana. Completó su licenciatura en la Universidad Antonio de Nebrija (Madrid) y la Universidad de San Diego (EEUU), y es Máster en Relaciones Internacionales por el Instituto de Empresa (IE). También ha completado estudios de Postgrado en la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) y la George Washington University. Las opiniones reflejadas en este blog son personales.




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